Lo mejor de seguir haciendo música después de treinta años es saber que seguimos vivos. Vivos, sí.
Vivos porque no hemos dejado de soñar.
Vivos porque no hemos dejado de sentir.
Vivos porque no hemos dejado de emocionarnos.
Suaves impulsos eléctricos crean su propio código morse tecleando con insistencia en nuestras terminaciones nerviosas: “¡Ya vienen nuevas canciones, ya vienen!”
¡Y tanto que vienen! El día 13 de noviembre, para ser exactos. Y estas composiciones, realmente, podrán ser llamadas canciones después de ser escuchadas por vosotros/as. Cuando empiecen a cumplir años a vuestro lado. No hubo sitio para todas, pero hemos reunido un buen número de ellas para, orgullosamente, poder llamarlas disco. El undécimo concretamente. Y las canciones que contiene son 18.
Y ahora… ¿Cómo cojones lo llamamos? ¡Qué vértigo todo! Hicimos lo que nos gustó pero ¿le gustará a esta gente? ¿Lo entenderán? Confiemos. Es lo que siempre hemos hecho. Nuestra vida ha sido un continuo salto al vacío, que luego resultó estar lleno. Lleno gracias a ustedes.
Así que emocionados, sensibles y soñadores, es decir, vivos, seguimos celebrando la vida con nuestro nuevo disco: SALTO DE FÉ. Porque nuestra konciencia siempre fue rebelde y nuestra fe, acentuada.







